En medio de una crisis emocional, subió a una torre de alta tensión sobre la carretera Texcoco – Lechería a la altura de “Los Héroes” en Ecatepec; ya lo convencieron de bajar.
Ecatepec, México. 19/octubre/2026.- Un joven de 27 años atravesaba una crisis emocional a varios metros de altura, pero policías municipales recurrieron al diálogo para ponerlo a salvo, en una intervención donde la paciencia resultó tan importante como la presencia de los uniformados.
La imagen era inquietante; sobre la estructura metálica de una torre de alta tensión sobre la carretera Texcoco-Lechería, un hombre corría un grave peligro, situación que podía terminar en tragedia.
Abajo, el tránsito continuaba por una de las vialidades más transitadas de la región, mientras policías municipales del sector 12 se enfrentaban a una situación delicada: conseguir que aquella persona descendiera sin poner en riesgo su vida.
Todo ocurrió a la altura de Los Héroes Ecatepec, tercera sección, durante un patrullaje preventivo los uniformados detectaron al hombre en lo alto de la torre y establecieron un perímetro de seguridad.
La urgencia del momento exigía actuar cuidadosamente, pues cualquier movimiento precipitado podía complicar una situación que ya representaba un peligro considerable.
Los policías optaron por establecer comunicación mediante un altoparlante. Desde el suelo comenzaron a hablarle, tratando de mantener abierto un canal de diálogo mientras buscaban convencerlo de regresar a un lugar seguro.
La intervención policiaca se prolongó mediante labores de persuasión verbal hasta conseguir que el joven aceptara descender por su propia voluntad.
El momento más importante llegó al verlo nuevamente en tierra firme; el hombre atravesaba una crisis emocional, por lo que los policías solicitaron el apoyo de la Unidad de Atención a Víctimas y personal especializado le brindó contención psicológica para posteriormente trasladarlo a su domicilio en Ciudad Cuauhtémoc, donde quedó bajo el cuidado de su madre.
En este caso policiaco, la actuación de los uniformados no consistió en perseguir a un sospechoso ni realizar una detención, sino en mantener la comunicación con una persona vulnerable hasta conseguir que estuviera fuera de peligro.
Esta respuesta merece atención, tanto por el desenlace favorable como por la importancia de fortalecer la preparación institucional para intervenir en situaciones semejantes, porque al final, la escena que queda en la memoria no es únicamente la silueta de un hombre sobre una torre de electricidad, sino el momento en que pudo regresar al suelo y recibir ayuda.
Y tú qué opinas? ¿Consideras que los policías municipales deberían recibir mayor capacitación para atender crisis emocionales y trabajar de manera coordinada con especialistas en salud mental? Te leemos en los comentarios.
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