En Bosques de Aragón, lo que no había eran parquímetros, pero sí un “viene viene” con delirios de grandeza. Daniel Nieves, de 37 años, ex reo y cobrador improvisado, decidió que estacionarse sobre la Av. Loreto Fabela tenía costo obligatorio. No por ley, no por señalamiento: porque a él se le antojó.
La “tarifa” era clara: de 50 a 100 pesos. No era cooperación, era pago forzoso. Según el personaje, la calle era suya y quien no aflojara se llevaba insultos y amenazas. Así operaba el negocio: puro verbo, cero autoridad.
El numerito se terminó cuando un visitante no se dejó y el cobro ilegal escaló a pleito. Ahí se rompió la fantasía y llegó SSC CDMX a poner orden y recordar lo básico: la vía pública no se renta ni se cobra.
Daniel terminó detenido por extorsión, sin calle, sin dinero y sin discurso. Bosques de Aragón siguió igual; el único que cambió de lugar fue el “viene viene”, ahora rumbo al Ministerio Público.
